Nadie es turista en su tierra: Introducción
mayo 9, 2009
Seis o siete años atrás, nacía la idea de establecer algún tipo de colaboración artística con mi amigo y colega Lucio, multifacético hombre de las artes, para saciar nuestro impulso creativo y recreativo, y reflejar nuestra mirada del mundo, o la que aspirábamos a tener.
Corría el año 2003 y la historia de nuestro querido país, Argentina, se repetía como años atrás lo habíamos estudiado en los libros. Salvo que esta vez la situación era real y peor a todas las que nos sabíamos de memoria. Nuestra generación asomaba al mundo profesional y la crisis “nos cortó las piernas”. Pero lo que nos molestaba más no era el caos que estábamos viviendo, si no el estar hundidos hasta la médula en el mismo problema social, politico y económico que venía repitiéndose por décadas en nuestro país. Las mismas causas y consecuencias de siempre, y la misma solución que nadie se anima a encontrar (ver referencia al libro de Andy Calamar). Aburridos hasta la apatía y la desesperanza por ese nefasto juego cíclico, Lucio y yo queríamos cambiar si es que el contexto no lo haría nunca. ¿Porqué no ver el mundo de otra manera, y escribir sobre ello? Pensamos en vivir el segundo, ya que no había futuro, y disfrutar de ello. Sentir las cosas simples y retratarlas. El concepto de nuestras escrituras sería ser “chicato”, es decir, no ver bien de lejos y solo enfocar de cerca. Ver las pequeñas cosas que componen el gran mundo. Cambiar la perspectiva, enfocar mejor. Nuestras entregas se llamarían así: Chicato (que coincidentemente había sido el nombre del gallo de otro amigo nuestro). Nunca pusimos en marcha el proyecto, tal vez porque no encontramos el vehículo propicio para escribir, tal vez porque en realidad estábamos más perplejos por la situación de lo que creíamos. Sólo alcancé a desarrollar la introducción, la editorial, el bosquejo del concepto, que transcribo abajo tal cual lo escribí en aquel momento.
Hoy las condiciones son otras, tenemos el vehículo y el ánimo pero la crisis es global, así que joder! Si no es ahora no es nunca. Las cosas cambiaron y la idea de nuestra colaboración lo hizo levemente: yo voy a sacar fotos en Londres y él escribirá al respecto desde Buenos Aires. Yo veo cosas que él no ve y se las muestro en fotos, y él ve en las fotos cosas que yo no veo y me las cuenta en un texto. El objetivo es mantener la perspectiva de lo que sucede y no ahogarse en el mismo proceder. Nadie es turista en su tierra. Y como sabemos que uno no puede cambiar del todo, o nada, al menos de lo que estamos en búsqueda es de nuevos problemas.
El próximo post será la primera entrega de Nadie es turista en su tierra.
Editorial “Chicato” 2003
Reconocer los límites de las cosas no es nada fácil. Generalmente las vemos todas juntas, como borrones, y sólo reconocemos masas de gente, edificios aglutinados o varios sonidos simultáneos en forma de ruido. Por lo tanto, terminamos no viendo lo que vemos, ni escuchando lo que escuchamos, y así todos nuestros sentidos se vuelven inútiles debido a nuestra ceguera sensorial. Es que no somos permeables a lo que nos pasa, sólo pensamos en las cosas, en vez de sentirlas. Si tuviéramos la disponibilidad sensorial necesaria para percibir entre esas masas de gente a individuos únicos, con historias propias; o para reconocer entre esos edificios aglutinados una magnífica pieza arquitectónica; o para escuchar entre todo ese ruido el sonido de un pájaro o simplemente del viento. Sería como despertar constantemente, con la mente limpia, vacía de prejuicios. Y así la idea de belleza se vuelve personal, basada solamente en las gratas sensaciones que nos produce algo al sentirlo, independientemente de su aspecto o utilidad. La idea es ser chicato. Ver bien de cerca, para descubrir cosas únicas sin esfuerzo, sólo abriendo nuestros ojos al mundo próximo que nos rodea, aquí y ahora. Es como estar de viaje sin viajar, y mirar con ojos de turista nuestra propia casa y descubrir que todo se vuelve nuevo y cobra otro significado del que creíamos que tenía. Ser chicato es salir de la rutina y ver la misma cosa dos veces y ambas sentir y pensar distinto sobre ello. Ser chicato es mirar para abajo mientras caminamos. O mirar para arriba para ver donde termina el mundo hecho de concreto y donde empieza el cielo. Ser chicato es percibir que sale el sol, y que con ello la vida empieza nuevamente, día tras día.
Grande chicato! Lo adopto de mascota. Se puede?
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