Famosos con nada en la cabeza

November 25, 2008

dscn1921Es interesante ver como los tiempos cambian y como nosotros cambiamos con ellos.
En mi caso cambié antes de que el tiempo pueda hacer algo conmigo, es decir, me convertí en un adelantado. La calvicie aterrizó en mi cabeza antes de la edad socialmente aceptada, y cuando algunos de mis amigos todavía jugaban a los adolescentes yo contaba pelos en la bañadera.

Pero así como algunos maldicen el paso del tiempo, para los pelados como yo puede ser un aliado. Es que uno empieza a crecer y se va poniendo a tono con su apariencia. A los 20 ser pelado es un problema pero si llegaste a los 30 y estás más o menos cuerdo es todo un logro, por lo que unos pelos de menos no inciden tanto en el resultado.

Por otro lado, son también los demás quienes se ponen a tono con uno cuando empiezan a verse afectados por todo tipo de imperfecciones. Para ese momento uno es todo un experto que viene desarrollando su carácter ante estos cachetazos de la vida con años de ventaja. Entrar a la edad madura con años de ser pelado es como estar bañado, cambiado y perfumado para ver al Papa mientras los demás se pelean por ver quién entra primero al baño.

No es que celebre ser pelado, pero hoy en día sin duda la pasamos mejor que algunos igual de lampiños viviendo en épocas pasadas. Imagino ser calvo en la época de los galanes de Hollywood del estilo Humphrey Bogart, cuando en el imaginario popular no había lugar para otros que no tuvieran el pelo tipo alfombra de alquitrán.

Hoy, gracias al marketing de la transparencia y la sinceridad, las empresas se dieron cuenta que la gente irregular también es gente y más importante aún, que también consume. Por lo que ahí estamos los pelados, protagonizando publicidades y películas como si nada nos faltara, agregados finalmente al catálogo de los estándares sociales. Si para la gente de raza negra que Obama llegue a la presidencia es motivo de festejo, para los calvos ser estéticamente aceptados es algo parecido a viajar en primera clase porque la clase turista está sobrevendida.

picture-7Pero no estamos solos. Las mujeres también tienen su lucha. El caso más famoso es el de las que con (supuestamente) desproporcionadas figuras son las referentes de una campaña publicitaria mundial donde se muestran semidesnudas, enjuagándose a más no poder con shampoo, jabón y cuanta crema les tolere la piel, para aparentemente alcanzar más felicidad que el Dalai Lama en pleno Nirvana. Las envidio realmente, ser tan felices con un poco de espuma. Aunque habrá que probar, si la cuestión pasa por bañarse o por estar rodeado de tantas mujeres, o por las dos cosas juntas.

Los pelados deberíamos hacer lo mismo y unirnos en algún tipo de sindicato, aunque no sería una idea muy original. Uno de mis abuelos, en las mismas condiciones que yo (malditos genes), creó en su puelo natal a mediados del siglo pasado la “Peña de los pelados”. Era una especie de club exclusivo para gente calva, donde las fotos de grupo se sacaban desde arriba, mostrando, como estas señoras fanáticas de la limpieza, sus partes diferenciales con gran orgullo.

Así que agradezcamos que es una bendición vivir en este tiempo. Que bueno, que bueno. Los muros caen, las barreras se levantan, el mundo ahora es cada vez más un lugar para los imperfectos. Aunque nada es gratis, y lo que no podés no tener es dinero, porque si sos pobre lamento decirte que difícilmente vayas a salir en las revistas.

La peña de los pelados

Mi abuelo en 'La peña de los pelados'

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4 Responses to “Famosos con nada en la cabeza”

  1. Flor said

    Muy bueno Nico! Como siempre un placer leer lo que escribís…ya sea largo, corto y escrito para vos o para nosotros! je

  2. Iceman said

    Nico,
    Es interesante ver como el paso del tiempo y frío Londinense te aclaran los conceptos.

    Encontré esto investigando el tema.
    Creo que llegaste a la etapa 5. Te felicito!

    Etapas:

    Aceptación

    El primer paso es la aceptación: Hola, sos pelado.

    Esto se divide en cinco etapas:

    1 La negación. Es la época en la que los pelos que quedan en el peine, en la almohada o en los hombros son “parte de un proceso natural”. Las visitas a Wikipedia, enciclopedias y similares son frecuentes en esta etapa. Cierto alivio produce el leer que el pelo se renueva constantemente.

    2 El odio. Una vez superada la negación (evidentemente, el pelo no crece), se desembarca en esta etapa de reproches y enojos. La culpa de la calvicie recae sobre uno mismo, por haberse lavado la cabeza con contenidos aleatorios de recipientes encontrados en el baño; en la madre, por no haber suministrado las vitaminas y nutrientes necesarios para un pelo lozano y fuerte; en el peluquero, por haber desechado tan valioso cabello durante tantos años; en los pájaros de la plaza, porque ese regalo que cayó del cielo aquel día posiblemente fue el detonante de esta condición actual; y sobre cualquier persona, animal, u objeto que se tenga cerca en el momento.

    3 El regateo. Una vez calmado, uno intenta a toda costa evitar la pérdida. Se empiezan a pedir deseos, recurrir a productos milagrosos, visitar a Schwanek. Se aceptan consejos de toda índole: dormir de cabeza, untarse aderezos, dejar de bañarse. Se visitan curanderos, gitanas, hombres de la bolsa. La comparación es otra característica de esta etapa. “No soy tan pelado como ese” es una frase muy común.

    4 La depresión. Cuando uno al fin ve que el regateo no deja nada, que uno lucha sólo por evitar ver la dura realidad y decide dejar de esconderse, se cae en la tristeza. “Qué hice yo para merecer esto”, “La vida es injusta”, “Roberto es mayor y tiene más pelo” son recurrentes. Los reproches no son de enojo como los de la etapa número dos, sino que se esbozan casi entre sollozos.

    5 La aceptación. Uno se pone en paz con la realidad. Es el momento en el que se enfrenta al espejo para dejarle bien claro y gritar a los cuatro vientos: “Sí. Soy pelado, y qué?”.

    Saludos,

    Humprey

  3. Pablo said

    Leo con interés las etapas mencionadas en el comentario anterior. Llegando a la parte que habla de “Roberto”, me identifico enseguida. La verdad es que yo soy el “Roberto” de la historia al ser el hermano mayor (bastante mayor) que todavía conserva el pelo. Como todos los hombres que se aproximan a la edad media (los 50), ya tengo mis cábalas para la preservación del material peinable. Espero que esta pequeña admisión, que por sonar a ostentación podría ser una trasgresión a las reglas no escritas, no resulte en la caída inmediata de cientos de miles de los compañeros del penthouse. El problema de la calvicie es que como las dentaduras, la falta de memoria o coordinación, la impotencia y los dolores articulares, son eventos que están planeados para llegar en etapas de nuestras vidas en las que ya hemos logrado una madurez y cierta paz interior que nos ayuda a desenvolvernos mas allá de los aparentes faltantes. Si pegan temprano, pegan profundo porque vienen a hacer temblar una estructura en desarrollo. Es bueno que hayas llegado a la ultima etapa al mismo tiempo que la sociedad. Lo único que espero es que no nos pasemos a los extremos. Los cuerpos masculinos lampiños parecen estar de moda. Con afeitarme la cara tengo de sobra!

  4. Rita said

    NICO !!!!!!!!! te adoro!!! , son un genio querido amigo……… y sí yo te quiero con pelo , sin pelo……… baaha igual te conocí sin pelo … jejeje!!! . Ahora en serio me encanta lo que escribis y me encanta lo que escriben los colaboradores de esta INSTITUCION !!!! te quiero un besote enorrrrrrrme. rita

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