Pavesas

December 8, 2008

auto-trim

Otra vez más, camino a mi trabajo, me encuentro con algo que me llama la atención. Hace unos días fue la foto del encuentro entre Cristina Fernández de Kirchner y Madonna, sobre la cual escribí “Vergüencita“, que fue polémico! terrible! e hizo que la sección de comentarios se ponga al rojo vivo. Así que no me meto más a hablar en medio de una conversación de mujeres. Debería haberlo aprendido. Trae consecuencias que ni el más macho aguanta.

Por eso acá vuelvo a lo mío que es el chimento liviano y es lo que pide la gente.

Así que os pido observar la foto adjunta. Por ella detuve mi feroz marcha con objetivo de llegar a resguardo de la oficina donde trabajo (no es que tenía ganas de trabajar) para evitar congelarme bajo el intenso frío londinense matutino y pre-navideño (el post es todavía peor, así que este lo estoy hasta disfrutando) para hacerme de esta imagen con mi teléfono móvil.

Parece una foto retocada por computadora, pero es en realidad el armazón de un auto Lamborghini de los viejos (sé mucho de autos) moldeado a tamaño natural con algún tipo de “cañito doblable fosforescente”, para usar la terminología correspondiente.

Y ahí termina la cosa en realidad, si no fuera porque en el instante en que ví tamaña obra (¿de arte?, lo sería seguro si alguien lo pusiera en una galería y lo vendiera por millones) me acordé del avión invisible de la mujer maravilla que ella usaba en los dibujos animados que yo veía de chico llamados “El Salón de la Justicia”. Los que más o menos tienen mi edad (la suma de los dos números da 6) sabrán de que hablo. No podría decir como se llamaban estos dibujos animados en otros países, aunque tampoco estoy seguro de que este fuera el nombre exacto en el mío.

En este salón se juntaba la crème de la crème de los superhéroes. Superman, Batman y su cuestionado Robin, la Mujer Maravilla, Acuaman y una parva de héroes invitados de dudosos poderes, entre los cuales estaban unos muy simpáticos llamados “Los gemelos fantásticos”, acompañados por un mono que no hacía nada pero que era más inteligente que las últimas tres generaciones de antepasados de los gemelos juntas.

En retrospectiva y ya crecido, la verdad que estos dibujos dejaban mucho que desear. No eran de mis preferidos y creo que tampoco de muchos de los que los veíamos. Olvidables la verdad.

Aunque los recuerdos de niñez son indelebles y aparecen cuando uno menos se los espera. Aún hoy, lejos y mirando cosas raras como impensables autos de colores todavía recuerdo a la curvilínea Mujer Maravilla en su avión transparente. Se ve que algo de toda esa comunidad de gente extraña valía la pena mirar.

Nota: Pedro A., lector empedernido de Fatigas del querer, luego de leer esta entrada, me hizo llegar este link que contiene más información sobre el auto en cuestión: http://www.terra.com.co/automovil/articulo/html/aum1364-un-lamborghini-de-alambre.htm (era una obra de arte nomás… así que acá va la página del artista también: http://www.benedictradcliffe.co.uk/).

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2 Responses to “Pavesas”

  1. Manuel said

    Estuve investigando sobre el tema.
    Ese lugar por donde has pasado es el Classic Car Club. En su interior hay una serie de máquinas de ayer y de hoy, pero más de ayer que de hoy.
    Si pudieses hacer un stop y darte una vuelta sería interesante para tu cultura automovilística.

    Click!

  2. fatigasdelquerer said

    Tenés razón Manu, era como un taller de autos antiguos, como supiste? Voy a darme otra vuelta por ahí y te cuento.

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