No mezcles que oscurece

December 19, 2008

Me parece interesante ver como los distintos tipos de medios expresivos nos generan diversas sensaciones según como se los use. La música, la escritura y la imagen cinematográfica, todos ellos son lenguajes muy diferentes entre sí que por separado se experimentan de una manera, o de otra si se mezclan y se usan en conjunto.

Tomemos por caso la lectura de un libro. Según me contaron, es una acción en la que uno se sumerge en un estado casi inconciente para que los hechos que uno lee vayan sucediéndose como una ensoñación. Los personajes, los lugares, las situaciones, se materializan usando recuerdos propios del lector, lo que hace que a fin de cuentas el protagonista termine por ejemplo teniendo la cara de un tío nuestro y la casa en la que se desarrolla la historia sea en realidad la de una abuela en la que pasamos la infancia. Es así como vamos armando con retazos de la vida propia una historia irreal hecha de símbolos escritos en papel.

Totalmente lo contrario sucede cuando esa historia literaria se convierte en una experiencia audiovisual. Si vamos al cine a ver la película basada en ese mismo libro, la experiencia de la historia se condensa, se potencia y se hace verídica. Los personajes, entre todas las demás cosas, tendrán por siempre en nuestro recuerdo las caras de las actrices y actores que los personificaron. Porque los estímulos en este caso serán diferentes a los de la lectura, la obra se interpretará de otra manera y adquirirá otros significados.

Y lo mismo pasa con la música. Escucharla es como leer un libro, mientras que mezclada con imágenes pierde su calidad ensoñadora y se ancla sobre símbolos contundentes, como un tren que anda sobre rieles.

Con todo esto busco encontrarle una explicación a este videoclip que acá publico, ya que la canción sola no me resulta lo mismo que la canción sumada a la imagen. La sensación es un poco la del título de esa canción que dice “Video killed the radio star” (el video mató a la estrella de radio). Curiosamente con el videoclip de este tema MTV inauguró su transmisión en 1981.

Este video es de un grupo de los años 70s llamado Shalamar. La canción es “A night to remember” de 1982. Una gran época para la música y un buen tema que nos embriaga con su alegre “dancing mood” (a mí me gusta pensar que es noeyorquino, aunque no estoy seguro y no tengo ganas de averiguarlo), el mismo con el que nos deleitaba un púber Michael Jackson antes de madurar y caerse de las ramas hacia el abismo.

No soy un experto, pero me da la sensación de que el director dirigió el videoclip por teléfono y de que el editor se empachó usando todos los efectos de animación disponibles en lo que probablemente en ese tiempo haya sido su primer computadora.

En lo personal, el video me parece una obra maestra de la desproporción; uno de esos raros casos en que de tan malo es tan bueno. Es una auténtica fatiga del querer.

Aunque lo lamento en realidad por la canción y por mí mismo; la verdad es que le perdí un poco de respeto. Antes escucharla era fantasear con un New York de principios de los años ’80 y su esfervecente ambiente musical, pero ahora es por siempre recordar una situación de baile muy extraña en una escenografía muy barata, como para no ahondar en deficiencias (hagan la prueba ustedes, escuchen la canción primero y después vean el video).

No es tan grave igual, perdí una canción pero gané un videoclip que es una joya, una rareza de la videograbación. Espero que lo puedan disfrutar como yo. Y no se preocupen si por ver este video sacrifican una canción como esta, Shalamar tuvo otros hits. Igual, no les recomiendo mirar los respectivos videoclips porque en una de esas le pierden el respeto a toda la discografía del grupo.

Me quedé pensando sobre cual sería entonces el estado puro de la cinematografía, ¿el cine mudo?

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One Response to “No mezcles que oscurece”

  1. Lucio said

    Videos como éste claro que son capaces de matar a la estrella de radio.

    Es muy interesante el análisis de lo que un pone en cada uno de los medios expresivos, como los llamás. Creo que una primera conclusión lleva a creer que cuantos menos sentidos intervienen, más fácil es despertar empatías de algún tipo, teniendo en cuenta que es el espectador/lector/oyente que completa con sus propias experiencias y sensaciones.

    Todo termina siendo una cadena de reflejos condicionados. Ya te contaré de mi superteoría.

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