El, el mejor de todos

August 25, 2009

Picasso

En una oscura y lluviosa tarde de algún día entre el 25 de febrero y el 7 de junio de este año sucedía lo que hoz voy a contar, amigos. Es tarde para hablar de ello a la luz de un mundo donde las noticias suceden para ser olvidadas de inmediato, pero algunos eventos se procesan lentamente, y si realmente valen la pena, logran pasar la barrera de lo meramente novedoso para ubicarse en la categoría de inolvidables. Es ahí cuando el tiempo ya no los afecta.

Si uno vive la vida para tener cosas y esa es la medida de su éxito y felicidad, bieanventurado sea, porque la lógica del mercado indica que cualquier cosa material en este mundo se puede y se debe obtener, y muy rápido. Un Porsche, por ejemplo, se puede adquirir de la noche a la mañana – dejando de lado el pequeño detalle de que uno posea el dinero, claro está. Lo que quiero decir es que el acceso al producto es inmediato. No sólo un Porsche se puede tener, si no varios, ya mismo, sólo uno tiene que llamar al dealer amigo. Los beneficios de la gloriosa producción en masa.

¿Pero que pasa con esas cosas que son únicas, que son irreproducibles, de esas de las que existen una sola pieza? ¿Como se obtienen? ¿Cómo se ven? Pues hay que esperar e ir ubicándose estratégicamente para encontrarlas o para bien aumentar las chances de que aparezcan a nuestro paso. Algo de esto sucedió aquella oscura y lluviosa tarde cuando asistí, como un niño en Disneylandia, a la muestra “Picasso: challenging the past” en la National Gallery de Londres.

Yo no tengo ídolos, nunca los tuve. Siento respeto y admiración por el talento de mucha gente de la cual disfruto su arte, sea cual fuere el género: político, futbolísitco, literario, pero este tipo no deja de sorprenderme, ni aún muerto. Peor aún, su capacidad creadora me produce envidia.

La obra de un pintor es como una película, sólo que los fotogramas están sueltos, dispersos en el tiempo y en el espacio, y el film dura lo que vive el artista. Por eso muchas veces es imposible establecer el valor artístico de la obra total de un pintor hasta que muere. Hay que esperar a ver toda la película, hay que reunir todos los fotogramas para admirar el conjunto y ver qué es lo que el artista quiso y necesitó decir. Uno no se levanta de un cine a la mitad de la película ya que necesita verla en su totalidad y llegar al final para disfrutarla y entenderla.

girl in chemiseY así sucedió con esta exhibición. El concepto de la curadoría fue el de mostrar todas las fases de la obra de Picasso en relación a los maestros del pasado que lo inspiraron en cada uno de esos lapsos creativos. Por eso mismo es que la muestra hacía posible un recorrido a lo largo de toda la obra del pintor. Compuesta por resumidas partes, estaba toda la película de la vida artística de Picasso. Momento único, irreproducible, no hay dinero que lo compre.

El Greco, Goya, Velázquez, Ingres, Toulouse-Lautrec, Degas, Cézanne, Gauguin, por nombrar a algunos, fueron los referentes que inspiraron a Picasso y lo llevaron a desafiar, a reconfigurar y a reconstruir el arte del pasado para convertirlo en el nuevo.

Era uno de los últimos días previo al cierre y las pequeñas y escasas salas donde se llevó a cabo la exhibición estaban atestadas de gente, que, deslumbrada, chocaba como hormigas. La cortesía inglesa estaba a flor de piel ante tanta invasión del espacio privado. Sobraban las disculpas y las miradas atentas y ansiosas.

the absinthe drinkerPor mi parte, yo estaba invadido por la indecisión. Había visto, leído y estudiado hasta el hartazgo infinidad de libros sobre el tema. Había contemplado una y mil veces varios de esos cuadros que ahora, en suerte, estaban delante mío. Cuál mirar, cuál volver a ver, cuando irme. “La bebedora de absinta” y al lado, “Niña en camisa”. Más allá, “Niño con una paloma”. Mis preferidos de siempre.

Y por sobre todo, la avasalladora potencia y capacidad creativa de un pintor como Picasso, el hombre que lo podía todo. No había un cuadro igual y sin embargo era él, de todos, su autor. Hay algo en su pincel, en su expresión, que lo hace distinto, único.

Ví toda la película y me fuí cuando lo tuve claro: era un artista que no tenía miedo a rehacerse. Fue un creador y un destructor.

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3 Responses to “El, el mejor de todos”

  1. Mariana said

    Hola Nico! Espero que traigan la muestra a Bs As porque ya quiero ir a verla, me contagiaste tu entusiasmo aunque a mí también me gusta mucho Picasso. Besos

  2. Silvina said

    Hola Nicolás,
    desde octubre al 2 de febrero del 2008 se vio esa exposición en el “Grand Palais de Paris”,es un homenaje a los grandes maestros de la hisroria.

  3. Loli said

    Hola Nico!
    Me encantó lo que escribiste y la forma en que lo hiciste.
    Te pongo un “poroto” en tu ficha.
    Beso!

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