La levedad del insoportable ser

July 25, 2013

La insoportable levedad del ser

La tercera vez es la vencida, dicen. Primero. Lo compré, lo leí y lo presté. Nunca más volvió. Segundo. Lo volví a comprar, lo recomendé y lo presté. Nunca más volvió. Tercero. Volvió a mis manos, como un regalo. Y hoy lo leo y nunca más lo presto. De hecho, algunos de mis libros más queridos los he prestado y todavía no han vuelto. Los extraño. ¿A quién se le ocurre prestar una libro? Sólo el dueño puede saber el valor que tiene para él. El que se beneficia con el préstamo es indiferente al valor emocional que tiene para el que lo deja en manos extrañas. Y así es como los libros prestados nunca más vuelven. Porque el que se lo llevó en préstamo lo ve como lo que parece, pedazos de papel.

Celebro y me regocijo. Porque ha vuelto a mis manos como un hijo pródigo mi más querido libro, por tercera vez. Y hoy lo leo y nunca más lo presto. Y esta segunda lectura tiene mucho más sentidos, más profundidad, porque yo tengo más años de vida. Pero el libro es el mismo de siempre, aquel que se fue y siempre extrañé. Esta relectura es más leve, más llevadera. Veo las cosas más claras, pero encuentro otros matices que antes no distinguí. Es La insoportable levedad del ser que se revela ante mis ojos, la mía y la de todos. La nuestra.

¿Porqué lo extrañaba? Porque me permitió crecer. Este libro se refiere a los primeros desajustes producidos por lo que hoy definimos y vemos más claramente como Globalización. Pero no hablo del sentido económico de la palabra, sino de su verdadera raíz: la globalización de la sensibilidad. Globalización entendida como la ruptura de los límites de la identidad y la sensibilidad establecida, practicada cotidianamente por seres que se conocen y reconocen dentro de los límites de una propia lengua y de un propio paisaje. Una identidad que de tan ensayada se vuelve invisible, mística y sagrada.

Cuando los rusos invadieron Checoslovaquia en 1968, traspasaron más que un límite político y geográfico. Atravesaron lazos culturales enquistados en una sociedad que hasta ese momento se recreaba armónicamente en su lecho. Rompieron límites sensibles y forzaron el encuentro. Demandaron tocar al extraño, al enemigo. Provocaron saborearlo, olerlo, escucharlo, verlo. Establecieron otras conexiones. Esa invasión hizo visible lo que antes era invisible. Promovió la duda y machacó certezas. Reveló la insoportable levedad del ser.

Por su obstinada y solapada referencia a la globalización sensible es que digo que este libro me ha permitido crecer. Quién sabe si estableció en mí, mientras leía distraído por primera vez sus encantadoras crónicas, la necesidad de traspasar límites que luego traspacé (límites a simple vista geográficos, pero más precisamente culturales). Este libro me ha permitido mirar con afecto y compasión hacia otras culturas. Me ha hecho encariñar con sus personajes, con sus historias. Y será por eso que, secretamente, me ha hecho sentir curiosidad por el sufrir silencioso de la Europa del Este. Por la constante duda de su identidad. Por su temple de acero y su más sumisa delicadeza. Por ese diálogo sensorial que mantuvieron con el enemigo, tensión que hoy sigue vigente. Por ser todavía sensibles a la insoportable levedad del ser. Cualidad que los hace más vivos que aquellos a los que de tan seguros de quienes son, el ser les pesa.

La globalización sensible a la que digo que hace referencia Kundera él la llama “telepatía sensible”. Es esa pulsión irracional que atraviesa todos los tejidos sociales. Ese afecto globalizante que nos hace humanos. Globalizante porque está presente en todos, pero que a la vez es la más básica de las capacidades sensibles.

Transcribo a continuación un pasaje del libro que me inspiró a decir lo que digo, y que espero lo ilustre de acabada forma. Si no lo hace no importa. Tendrá sentido de alguna u otra forma. Por mi parte, espero que alcance a explicarle a aquellos a quienes reciben libros prestados, lo que significa un libro para su dueño. Sepan que no es tan sólo un trozo de papel, sino que es un transmisor de sensibilidad que puede motivar a alguien a traspasar los límites de su insoportable ser.

“Todos los idiomas derivados del latín forman la palabra «compasión» con el prefijo «com-» y la palabra passio que significaba originalmente «padecimiento». Esta palabra se traduce a otros idiomas, por ejemplo al checo, al polaco, al alemán, al sueco, mediante un sustantivo compuesto de un prefijo del mismo significado, seguido de la palabra «sentimiento»; en checo: soucit; en polaco: wspólczucie; en alemán: Mitgefühl; en sueco: medkánsla.
En los idiomas derivados del latín, la palabra «compasión» significa: no podemos mirar impertérritos el sufrimiento del otro; o: participamos de los sentimientos de aquel que sufre. En otra palabra, en la francesa pitié (en la inglesa pity, en la italiana pieta, etc.), que tiene aproximadamente el mismo significado, se nota incluso cierta indulgencia hacia aquel que sufre. Avoir de la pifié pour une femme significa que nuestra situación es mejor que la de la mujer, que nos inclinamos hacia ella, que nos rebajamos.
Este es el motivo por el cual la palabra «compasión» o «piedad» produce desconfianza; parece que se refiere a un sentimiento malo, secundario, que no tiene mucho en común con el amor. Querer a alguien por compasión significa no quererlo de verdad.
En los idiomas que no forman la palabra «compasión» a partir de la raíz del «padecimiento» (passio), sino del sustantivo «sentimiento», estas palabras se utilizan aproximadamente en el mismo sentido, sin embargo es imposible afirmar que se refieran a un sentimiento secundario, malo. El secreto poder de su etimología ilumina la palabra con otra luz y le da un significado más amplio: tener compasión significa saber vivir con otro su desgracia, pero también sentir con él cualquier otro sentimiento: alegría, angustia, felicidad, dolor. Esta compasión (en el sentido de jvspó/czucie, Mitgefübl, madkansld) significa también la máxima capacidad de imaginación sensible, el arte de la telepatía sensible; es en la jerarquía de los sentimientos el sentimiento más elevado.”

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: