Yo mediado

July 29, 2016

nico-retrato-muy-baja

Soy disipado, abarcativo.
Por eso no acontezco.
Soy invisible, insustancial.
Porque no sucedo en un momento.
Soy atemporal, ubicuo.
Perceptible en el proceder.
Soy continuo, indefinible.
Permanezco sin estar.

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Florece, que no es poco

December 29, 2015

Florece, que no es poco

Ania

November 11, 2013

Ania-2.11.13

Enfoques

January 9, 2013

Por azarosa obra de una obligada y prolongada parada de un viaje aéreo con destino a otro lado, camino por Madrid una tarde de invierno. El cielo es limpio como un patio recién baldeado y la luz del sol se platina al enfriarse con el aire metálico. Camino, o más bien deambulo sin dirección. Disfruto. Y miro, miro a través de la cámara fotográfica. Quiero documentar esta sensación de libertad y extrañeza para revivirla más tarde, algún día en el que mi espíritu no se encuentre tan elevado. Saco fotos. Enfoco. Los típicos edificios madrileños, los bares, los carteles, la gente. Esta vez, Madrid me agrada más que otras veces en que la he visitado. Tal vez, pienso, sea como Roma, a la que hay que darle tiempo para acostumbrarse, antes de caer rendido a su belleza antigua y pálida, de olor rancio. Y vuelvo a enfocar. Y veo la pintura de Rothko, Mark Rothko, aquel sobre el que escribí alguna vez. Uno de mis preferidos. Es una aparición, una idea. Siento que Rothko sucede en las calles de Madrid. Y sigo enfocando de la misma manera y encuentro más Rothkos, encuentro sus colores, sus formas rígidas, que son sutiles a la vez. Sigo enfocando al “estilo Rothko” y saco más fotos. Veo, a donde enfoco, lo que quiero ver, o más bien, lo que me gusta ver. Madrid, París, Londres, Buenos Aires. Llevo mi vida a donde voy.

Rothko en Madrid 3

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Rothko en Madrid

moma museum of modern art new york lápiz color

Le traje de regalo a mi novia un lápiz del Moma, el Museo de Arte Moderno de New York. Era, más que nada, un recuerdo de mi visita a tan increíble museo. Recorrí la tienda al salir y sólo me pareció comprar el lápiz, como símbolo del arte y más que nada, por el hecho de que tiene una mina de colores múltiples, lo que hace que al dibujar y rotar el lápiz uno escriba o dibuje en varios colores a la vez. Como todo souvenir, me pareció insignificante pero a la vez simpático y simbólico.
Hace días que el lápiz está dando vueltas por los rincones de la cocina. Todavía no ha encontrado su lugar, aunque reconozco que mi novia “guarda” las cosas dejándolas a la vista, como una forma de tener presente a las cosas de valor. Hoy lo tomé, y sin darme cuenta, sumergido en la abstracción de una llamada telefónica, hice un pequeño dibujo a colores. Me sorprendí de la potencia de este intrascendente lápiz. Es casi mágico. Con un trazo, aparecen los más variados colores. Y me puse a pensar en los secretos que esconden las cosas en las que, a priori y de tan cotidianas, no reparamos. Como la tapa de un libro bajo la que está atrapado un relato, o la cubierta de un disco que silencia una música o un rostro que esconde las más variadas historias que componen una vida. Ahora pienso que el lápiz me lo compré a mí mismo. Su delgada fragilidad es en realidad una fuente de gratos recuerdos, cuadros, linda compañía y también de las más infinitas posibilidades creativas. Ahora reconozco que este insignificante lápiz fue, en realidad, lo más significativo que puede comprar en el Moma.

dibujo color moma museum of modern art new york

Después de 60 años de haber sido concebida, finalmente se estrenó “Destino”, un film en colaboración entre Salvador Dalí y Walt Disney.

Había visto este film en junio de 2007, en una exhibición llamada “Dalí & Film” en el museo Tate Modern de Londres. La exhibición se componía de más de cien obras incluyendo pinturas, fotografías, dibujos y películas hechas por Dalí en un exploración sin precedentes sobre el rol central del cine en su obra.
Era increíble ver los bocetos del pintor para las distintas secuencias de las películas que hizo o en las que colaboró, ya que los desarrollaba como verdaderos cuadros acabados. Tal es el caso de esta imagen-concepto diseñada para la secuencia de un sueño de la película “Spellbound” de 1945 (también llamada “Cuéntame tu vida” en Argentina o “Recuerda” en España), un thriller de misterio psicológico dirigida por Alfred Hitchcock.

Salvador Dali diseño película Spellbound Hitchcock

Esta es la secuencia completa del sueño de la película “Cuéntame tu vida” de Hitchcock:

El problema pictórico

March 24, 2012

Creo que fue un tío mío, quién también tiene vocación por la pintura, quién me dijo que pintar es resolver un problema. Es sin dudas un problema muy atrapante. Requiere de mucho compromiso intelectual, físico y emocional. Tal vez por eso pinto poco. Empezar una pintura es plantear un problema y meterse en las entrañas de algo que tiene que resolverse a pinceladas. En mi caso, una vez que empiezo no puedo desligarme del problema haste encontrar su solución. Pueden pasar días o meses entre una sesión de pintura y otra, pero uno se lleva el cuadro y el problema a todos lados, aún cuando no esté frente a la tela. El resultado buscado es la armonía, y que concuerde con la imagen mental y sensorial que uno tiene de eso que quiere pintar. No importa el tema, el estilo, los colores, la armonía de la que hablo es un balance entre forma, color y textura.
Esta es la historia de un problema pictórico y del devenir de una tela que sufrió mis indecisiones, frustraciones, aciertos y más que nada, la que fue el vehículo de esa esperanza irrefrenable por encontrar la solución al acertijo del color y la forma. No sé si el resultado de mi experiencia será agradable a los demás, lo que me importa es que siento que el problema está resuelto y que por ello alcancé cierto agradable estado de plenitud. Y como con todo final, lo que queda es empezar de vuelta, por eso ahora mismo me enfrento a otro dilema, que es encontrar otro problema plástico para resolver.

flores de primavera pintura arte

Flores de primavera sesión de pintura

La historia de esta tela no termina con la encrucijada por encontrarle una balance formal y de color a las flores que se ven aquí arriba, sino que empieza con otra naturaleza muerta que me tuvo entretenido por mucho tiempo, desde que la empecé en un curso corto en la escuela de arte Central Saint Martins para obligarme a hacer un espacio y tiempo para pintar. A ese tema de la botella, cebolla y zanahorias nunca logré encontrarle un resultado convincente, por eso decidí empezar de vuelta y sobre ella pinté las flores. Hoy, sólo queda la forma de la botella que se distingue bajo el fondo del nuevo tema en la parte superior de la pintura terminada.

naturaleza muerta pintura arte

Barcelona está pintada

January 26, 2012

Que grata sorpresa fue Barcelona. La idea de visitarla añejó en mí como el vino en las barricas del paciente bebedor. Y cuando llegó el momento de saborearla, como toda ciudad exquisita, no me defraudó. Ni antes ni después, en ese momento. Sin darme cuenta, sin saber, llegué al Montjüic, y casi sin quererlo, me topé con la Fundación Joan Miró, que alberga la colección del pintor catalán. Silencioso admirador del creador de “las constelaciones“, ya recorriendo el museo, absorbí los menudencias del cuadro La Masía, del año 1920, una pintura plana con cierto aire naïf que fue la obra culminante de su época “detallista”. Esta pintura representa la granja de la familia Miró en Montroig y detalla la relación mítica que el pintor tenía con su tierra. Contemplar la pintura fue entrar en un lento estado de ensoñación; las formas son figurativas, pero la disposición de los elementos es surrealista, por lo que uno percibe más de lo que ve. Por eso lo mágico de esta obra.

Joan Miró La Masía Pintura Museo Barcelona

Al día siguiente, luego de una caminata por el Parque Guell y de subir hasta la cima, posé mi cámara de fotos en una casa. El cielo estaba límpido y el sol brillaba con fuerza invernal. Al ver la imagen encuadrada por el lente de la cámara, antes disparar para captar la foto, tuve una sensación familiar, reconocí elementos y colores en el encuadre que ya había visto en otro lado. Era “La Masía”, era la tierra, los colores, el aire, las casas, los árboles y la luz de Cataluña. Era esa pintura de Miró que es una sola imagen pero que sin embargo lo captó todo. Era esa obra maestra que como tal tiene la capacidad cúlmine de representar la realidad infinita e inabarcable, aún siendo un plano inmóvil. Era la evidencia de que en el arte está todo.

Parque Guell Antoni Gaudi La Masía Joan Miró

Un dibujo diez puntos

December 6, 2011

Un dibujo hecho de 3.2 millones de puntos en tinta. La obra se llama “Héroe” y es el retrato del padre de un hombre muy paciente llamado Miguel Endara.