Yo mediado

July 29, 2016

nico-retrato-muy-baja

Soy disipado, abarcativo.
Por eso no acontezco.
Soy invisible, insustancial.
Porque no sucedo en un momento.
Soy atemporal, ubicuo.
Perceptible en el proceder.
Soy continuo, indefinible.
Permanezco sin estar.

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Ania

November 11, 2013

Ania-2.11.13

Enfoques

January 9, 2013

Por azarosa obra de una obligada y prolongada parada de un viaje aéreo con destino a otro lado, camino por Madrid una tarde de invierno. El cielo es limpio como un patio recién baldeado y la luz del sol se platina al enfriarse con el aire metálico. Camino, o más bien deambulo sin dirección. Disfruto. Y miro, miro a través de la cámara fotográfica. Quiero documentar esta sensación de libertad y extrañeza para revivirla más tarde, algún día en el que mi espíritu no se encuentre tan elevado. Saco fotos. Enfoco. Los típicos edificios madrileños, los bares, los carteles, la gente. Esta vez, Madrid me agrada más que otras veces en que la he visitado. Tal vez, pienso, sea como Roma, a la que hay que darle tiempo para acostumbrarse, antes de caer rendido a su belleza antigua y pálida, de olor rancio. Y vuelvo a enfocar. Y veo la pintura de Rothko, Mark Rothko, aquel sobre el que escribí alguna vez. Uno de mis preferidos. Es una aparición, una idea. Siento que Rothko sucede en las calles de Madrid. Y sigo enfocando de la misma manera y encuentro más Rothkos, encuentro sus colores, sus formas rígidas, que son sutiles a la vez. Sigo enfocando al “estilo Rothko” y saco más fotos. Veo, a donde enfoco, lo que quiero ver, o más bien, lo que me gusta ver. Madrid, París, Londres, Buenos Aires. Llevo mi vida a donde voy.

Rothko en Madrid 3

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Rothko en Madrid

arte en la estación de tren

El problema pictórico

March 24, 2012

Creo que fue un tío mío, quién también tiene vocación por la pintura, quién me dijo que pintar es resolver un problema. Es sin dudas un problema muy atrapante. Requiere de mucho compromiso intelectual, físico y emocional. Tal vez por eso pinto poco. Empezar una pintura es plantear un problema y meterse en las entrañas de algo que tiene que resolverse a pinceladas. En mi caso, una vez que empiezo no puedo desligarme del problema haste encontrar su solución. Pueden pasar días o meses entre una sesión de pintura y otra, pero uno se lleva el cuadro y el problema a todos lados, aún cuando no esté frente a la tela. El resultado buscado es la armonía, y que concuerde con la imagen mental y sensorial que uno tiene de eso que quiere pintar. No importa el tema, el estilo, los colores, la armonía de la que hablo es un balance entre forma, color y textura.
Esta es la historia de un problema pictórico y del devenir de una tela que sufrió mis indecisiones, frustraciones, aciertos y más que nada, la que fue el vehículo de esa esperanza irrefrenable por encontrar la solución al acertijo del color y la forma. No sé si el resultado de mi experiencia será agradable a los demás, lo que me importa es que siento que el problema está resuelto y que por ello alcancé cierto agradable estado de plenitud. Y como con todo final, lo que queda es empezar de vuelta, por eso ahora mismo me enfrento a otro dilema, que es encontrar otro problema plástico para resolver.

flores de primavera pintura arte

Flores de primavera sesión de pintura

La historia de esta tela no termina con la encrucijada por encontrarle una balance formal y de color a las flores que se ven aquí arriba, sino que empieza con otra naturaleza muerta que me tuvo entretenido por mucho tiempo, desde que la empecé en un curso corto en la escuela de arte Central Saint Martins para obligarme a hacer un espacio y tiempo para pintar. A ese tema de la botella, cebolla y zanahorias nunca logré encontrarle un resultado convincente, por eso decidí empezar de vuelta y sobre ella pinté las flores. Hoy, sólo queda la forma de la botella que se distingue bajo el fondo del nuevo tema en la parte superior de la pintura terminada.

naturaleza muerta pintura arte

Historias y fotos ajenas entre sí que sin embargo tienen mucho en común. Enterate de que va todo esto acá. También podés leer las entregas anteriores.

Pintura japonesa al aire libre

Antes de la primera pincelada hay mucho que calcular. Los límites de la obra marcan un vacío en el mundo que necesita ser completado. La obra terminada tiene que sumarse ahí, ser parte del todo. Tiene que convivir con el alrededor. Beto siempre dijo que el que pase cerca del local, tiene que sentirse diferente sin saber por qué. La vidriera tiene que activar en su cabeza un factor de confusión que empieza en un qué lindo local y puede terminar en un qué lindo mundo. Es un virus de bienestar y reflexión, de equilibrio más en macro, en palabras del Beto. Y Beto sabe. Fue el que me enseñó que si uno puede desarmar la razón de un recuerdo feliz, es el principio del fin de esa felicidad. Porque feliz es por definición inexplicable. Si se entiende, se puede repetir. Y la naturaleza naturaleza está por encima de la imaginación de cualquiera.
Ya tenía el espacio definido, perfecto para las ocho letras, contando la primera y la última un poco más grandes que las otras. La A de mar abierto azul cielo, con burbujitas y todo, y la S del final potente, llevando ruido de las olas infinitas. Pero me quedé en la q. Aqua, Apua. Aquarius, Apuarius. Siempre la confundí con la p. La mayúscula la sé, es la O con el palito. La minúscula es traicionerísima. Mi celular me hubiera salvado. Para buscar las letras o para llamar a Beto. Pero lo dejé en el otro bolso, así que me la tuve que jugar. Un letrista en serio es el que pinta más que letras. Y una vidriera siempre dice más de lo que se lee. Grande, Beto.

Texto: José Antonio Bello
Foto: Nicolás Pérgola

‘Pepe La Mort’

September 21, 2011

Mezclo el óleo con la tramontina mientras me preparo para el viaje de la pintura. Me invade una tranquilidad inusual. En ese momento, soy un artesano, el arquitecto de lo que no existe. El lienzo en blanco y yo ansioso por mancharlo, por ver adonde voy a ir hoy. Esperamos a la modelo. La sesión pasada una señorita inusual nos deleitó con su belleza. La espero a ella. Acomodo mis pinceles, les saco punta. Me embriago con el olor del solvente que vierto en un viejo tarro. Se hace tarde. Necesitamos un modelo de cuerpo. Intempestivo, el profesor cruza el salón y toma el esqueleto que todas las clases nos mira con apagada vitalidad. En segundos nomás la osamenta yace frente a nosotros, sobre una mesa, dispuesta a ser retratada. La pintamos. Pintamos la muerte. La mía sonríe.

Pintó la esquizofrenia

August 5, 2011

Estos son dos dibujos en tinta que hice hace muchos años, con años de diferencia también entre uno y otro. Sin quererlo, a pesar del lapso que los separa, se convirtieron en parte de una serie. El tiempo los juntó, se pertenecen.
El primero se llama ‘Esquizofrenia’. Recuerdo que sin querer, al dibujar líneas, las caras fueron apareciendo. El segundo se llama ‘Tres amigos con sol y césped’, inspirado en el cuadro ‘Los tres músicos‘ de Picasso.

 

'Esquizofrenia'

'Tres amigos con sol y césped' pintura

Pedro

January 1, 2010